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Urkupiña

A un año de su inauguración, la Clínica de Eduardo Abel Ramos aún no funciona

El 20 de julio de 2016 en medio de vallas y con restricción judicial hacia los trabajadores de la Fundación Trabajo y Solidaridad, se inauguraba la clínica Urkupiña que a la fecha continúa sin prestar servicios totales.  La clínica se construyó con fondos del Estado

 

 

 

La clínica está ubicada en Ameghino al 1.600, y anteriormente a su nuevo rol, funcionaba en ese edificio Cocirap, una de las empresas tercerizadas que se encargaba de abastecer “racionamiento en cocido” a los hospitales públicos de la capital salteña, propiedad del actual diputado provincial, sindicalista y presidente de la comisión de salud, Eduardo Abel Ramos.

 

De la resonante y custodiada inauguración participó en aquel momento, el vicegobernador Miguel Ángel Isa, quien felicitó a Ramos por “apostar a una obra de alta complejidad en medio de una crisis económica nacional”. Confirmó que se logró con fondos del Estado y que estará disponible para los más de 18 mil trabajadores de la salud que podrán contar con todos los servicios sin costo y para descongestionar los hospitales.

 

Participaron también de aquella “inauguración”, el entonces ministro de Salud, Oscar Villa Nougués, el presidente de la Cámara de Diputados Manuel Santiago Godoy; el secretario general de ATSA, Eduardo Abel Ramos y el secretario general de FATSA Carlos West Ocampo.

 

Sin embargo, la clínica Virgen de Urkupìña no está habilitada por la Municipalidad. De hecho, en el sistema sigue figurando como “Servicios de Catering (Cocirap)”.

 

El zar de la salud pública

 

En Marzo de 2010, el actual legislador, disolvió las empresas de su propiedad que prestaban servicios a los hospitales públicos de la capital: Todolimp, Travasani y Cocirap.

Estas empresas se crearon durante la gestión de Juan Carlos Romero y continuaron bajo el gobierno de Juan Manuel Urtubey.

 

Luego de la disolución, Ramos creó la Fundación Trabajo y Solidaridad, continuando con la prestación de servicios tercerizados a la salud pública. En aquel momento se dedujo que cobijarse en una fundación, le otorgaría el beneficio de la exención de impuestos.

Siempre fueron más de 500 los trabajadores que trabajaron para los negocio del diputado.

 

El problema se profundizó cuando los trabajadores descubrieron que sus aportes jubilatorios nunca fueron depositados por sus empleadores; llegando de esta manera a perjuicios sobre personas que trabajaron 18 años y que en el sistema jubilatorio no aparecen.

 

Los aportes realizados durante muchos años de trabajo, se esfumaron en el aire o se guardaron en alguna cuenta bancaria.

Tras varias movilizaciones y huelgas de hambre por parte de los

empleados, y después de mucho tiempo, el gobierno de Urtubey finalmente intervino en el conflicto absorbiéndolos al Estado provincial, aunque en Planta Transitoria, y sin los aportes jubilatorios que les descontaron durante años.

 

El anuncio lo realizó el propio Urtubey el 18 de setiembre de 2015 en un acto realizado por el Día de la Sanidad, en Casa de Gobierno. Los servicios que prestaban a los nosocomios San Bernardo, Señor del Milagro, Oñativia y Ragone, volverían a la órbita provincial el 1 de noviembre de ese año.




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